Educación menstrual

El boom de las copas menstruales

El BOOM de las copas menstruales

Actualmente la mayoría de las mujeres se emocionan cuando se enteran de la existencia de las copas menstruales. Sin embargo, este invento data de 1930. Las primeras copas eran de caucho, difíciles de manipular, en épocas donde el “touch yourself” aún no estaba de moda. Con el tiempo fueron superadas por las copas de silicona médica de casi comienzo de este siglo. Esto revolucionó el mercado de la higiene menstrual, que también comenzó a tambalearse a partir de la creciente cantidad de componentes químicos que se utilizaban -y utilizan- para la fabricación de tampones y toallas descartables. Frente a una epidemia de desequilibrios de salud vinculados al uso de estos descartables, el empoderamiento de lxs cuerpxs menstruantes que comenzaron a circular alertas e información de calidad respecto de la importancia del autoconocimiento y las alternativas sustentables (copas menstruales, toallas de tela, etc) simultánea a una creciente conciencia de la responsabilidad individual frente a la crisis ambiental; hoy las copas menstruales son un boom en el mercado nacional e internacional y se producen en serie en todas partes del mundo.

La copa menstrual, como una alternativa a los productos de higiene femenina descartables, es un dispositivo de silicona médica hipoalergénica de uso interno como los tampones, con la diferencia que recolecta el flujo menstrual en lugar de absorberlo. Estas copas se esterilizan antes y después de cada ciclo, son reutilizables y con un cuidado normal tienen una vida útil de entre cinco y diez años. La copa no contiene blanqueadores, desodorantes o geles absorbentes, está libre de asbestos, PVC, látex, proteínas y los alquifenoles no se utilizan en su fabricación. Pueden permanecer dentro del cuerpo hasta 8 horas (tema para debatir en otra oportunidad) su uso es totalmente seguro, y como va toda adentro, es cómoda e invisible. Pero pasarse a la copa menstrual no es solo cambiar de dispositivo de higiene femenina, es también un cambio de paradigma: implica una nueva forma de gestionar el sangrado (te tenés que tocar la vulva y la vagina, tenés contacto directo con la sangre, las ves y te das cuenta que no tiene olor a podrido. Si tenías irritación, alergias o picazón fuerte por los descartables, desaparecen los síntomas. Si te preocupaba producir tantos residuos y basura, dejas de contaminar. Y muchas cosas más pasan, muchas. Las malas lenguas dicen que al poco tiempo el cambio de gestión menstrual se manifiesta como una reconexión con la cilclicidad femenina y el empoderamiento personal. Pero eso es científicamente incomprobable) En el mejor de los casos, esta copa segura te la recomienda alguna amiga porque tuvo una buena experiencia, y luego de dudar e investigar bastante, a veces incluso después de consultar con tu gineco (otro tema de debate), la comprás on line y llega a tus manos de parte de alguien que te pregunta, te escucha, te acompaña en el proceso, te explica cómo usarla, sacándote las dudas, derribando tabúes, compartiendo videos, bibliografía y experiencias. Y de paso, te comenta por lo bajo que es un proceso, que puede tomar tiempo, pero que vayas con confianza porque no estas sola. Y vos te animás, así, a meterte una copa menstrual en la vagina.

El OUCH de las copas menstruales

Peeeero, no todas las copas menstruales son lo mismo. Hashtag NoEsLoMismoCualquierCopa. La copa menstrual también puede ser un pedacito de plástico con forma de vaso, o de un material no apto para uso intravaginal del que no puedas conocer su origen, o riesgosa para tu salud por ser mucho más grande de lo que necesitás, con una forma poco anatómica y con agarres tan largos que pueden dañar tu canal. En estos casos, la copa sigue siendo una alternativa a los descartables, pero ouch! no es segura. Implica también una nueva forma de gestionar tu sangrado: no te funciona porque no se abre y tenés filtraciones y te sentís engañada, pasas por momentos de inseguridad porque no tenés con quién compartir y te falta información (no sé si soy yo…no sé qué estoy haciendo mal…), sentís presión en el vientre, te recomiendan que la recortes. Emoticón de carita pensando. Y en el peor de los casos, esa copa te llega de manos del cartero, luego de haber intercambiado un par de preguntas impersonales en alguna plataforma de libre comercio, con alguien del otro lado que tiene muchas estrellas por lo veloz de sus entregas pero que no te pregunta nada sobre tu vulva y tu vagina porque le da vergüenza o pereza o no tiene ni la data ni la sensibilidad necesaria para acompañarte (pensemos que le importa).

En la superficie, la copa menstrual no deja de ser un producto de mercado, que se compra y se vende -con valor de uso y valor de cambio- que se distribuye como cualquier otro, con las reglas del comercio, los dispositivos de control y los circuitos de comunicación masiva que el capitalismo global integrado nos ofrece.
Pero en el fondo, pareciera que se le pide a la copa algo más. Parece que lxs cuerpxs menstruantes no nos contentamos con acatar las órdenes del marketing digital, sino que tenemos mayores sospechas y demandamos mayores cuidados. Subrepticiamente esperamos de su comercialización que venga acompañada con ciertas nuevas prácticas y valores que cuiden no sólo la calidad del producto, sino también el trato con quien la utiliza, la propuesta estética con la que la vende, el tipo de información con la que viene acompañada, los códigos ético y/o profesionales de los referentes a los que solicita influencia (es decir, si tiene la necesidad o no de pagarle a influencers para que digan lo que no saben sobre lo que no usan), y hasta esperamos coherencia en sus modos de producción y circulación. Ok, ¿Por qué?

El WTF de las copas menstruales

Reflexiono sobre los “riesgos” de la “amplitud del mercado” de copas menstruales en el mundo y en nuestro país. A la vez que lo celebro, temo por lo pequeño del microcosmos de las copas menstruales, la ginecología natural, la menstruación sustentable y las iniciativas sociales y activismos que abogan por la salud menstrual como un derecho; frente a la enorme industria farmacológica que desarrolla anticonceptivos de larga duración que amenazan la existencia misma del sangrado, las corporaciones multinacionales que distribuyen sin penas productos descartables contaminando los úteros y el planeta en partes iguales, la hegemónica publicidad de los productos de higiene femenina que siguen construyendo arquetipos opresores de salud y belleza, y el creciente mercado pirata de copas menstruales truchas y de bajísima calidad.

Nuestros úteros siempre fueron territorio de conquista! Y hoy la decisión sobre nuestrxs cuerpxs es también lo que disputamos: nuestros niveles posibles de autonomía. Me ocupan los cuerpos de las mujeres, úteros, vaginas y vulvas, matrices creativas, y su histórica captura por parte de las prácticas y discursos más despóticos del sistema capitalista y la medicina hegemónica. Investigo las posibilidades de la marea feminista para sortear esas capturas… Y me pregunto concretamente acerca de la relación que esos cuerpos fueron entablando estos últimos años alrededor del campo de las copas menstruales:

¿La copa menstrual es un producto capaz de acompañar la micro lucha feminista de comprender la salud menstrual como un derecho? ¿quiénes las promueven-venden colaboran al cambio de paradigma de la salud menstrual (ciclos saludable, cuerpxs diversos, sangre roja, sustentabilidad) o replican el de higiene femenina (períodos dolorosos, medicalización, sobre-hormononización, sangre azul, pantalones blancos en cuerpos perfectos, taboo)? ¿se entraman con discursos de la ginecología tradicional hegemónica o buscan voces libertarias que interrogan sus propias prácticas médicas con enfoque de derechos? ¿La copa habilita una experiencia de conexión de lxs cuerpxs con el poder de la ciclicidad a través de la observación del sangrado? ¿Se traman nuevas narrativas y se abren espacios de exploración y autoconocimiento para lxs cuerpxs menstruantes o se repiten los estigmas y los tabúes sociales históricamente asociados a la menstruación? ¿esos cuerpxs registran menores niveles de violencia simbólica en la comunicación y el intercambio comercial? ¿hay real conciencia de sustentabilidad en todo el proceso o el marketing verde garpa? ¿Se generan economías solidarias en la distribución de estos productos? ¿Se crean comunidades que traman conocimiento y sensibilidades a partir de la copa menstrual? ¿De todas?

El BANG BANG  de las copas menstruales

Yo, que estoy un poco cansada de los debates de los feminismos sin conciencia de clase, hago mis enormes esfuerzos desde la incomodidad que registro en esta posición, y no puedo dejar de decir que money makes the world go round. Siento que lo que debatimos cuando debatimos sobre quién recomendó qué marca, qué copa usar, qué copa vender, qué proyecto seguir, o a qué empresa comprar; es qué niveles de microresistencia despliega el feminismo dentro del capitalismo, o en qué niveles de captura ejerce el capitalismo dentro del feminismo. Bang-Bang! Si la relación capitalismo-patriarcado la damos por cierta, y si la posibilidad de agujerear el dispositivo desde el dispositivo mismo la damos por cierta, no podemos pasar por alto los modos de producción y circulación de las copas menstruales, y por supuesto su accesibilidad en tanto artículo de lujo y las voces que acompañan y referencian estos productos. Porque no es lo mismo cualquier copa, va acompañado del no cuestan lo mismo todas las copas, y a las copas acceden pocas.

Recordemos que hoy no existen políticas públicas que regulan la circulación de estos productos para garantizar el acceso, y que los avances específicos en materia de educación menstrual dentro de la educación sexual integral con perspectiva de derechos, son escasos. En nuestro país existen dos proyectos de leyes: “la quita del IVA para todos los productos de gestión menstrual, su provisión gratutita en escuelas, cárceles, universidades, hospitales y otros espacios comunitarios, e investigación y elaboración de datos que permitan tomar decisiones tanto públicas como privadas respecto a la gestión menstrual” [1], que aún no están ni siquiera sobre la mesa.

El WOW de las copas menstruales

Pareciera que las copas vinieron a revolucionar el mercado, la posibilidad de vivir una menstruación más saludable y sustentable, y a la vez pareciera que todo permanece igual: que quedamos presas -incluso dentro de algunos feminismos- de las mismas lógicas de competencia y exitismo que intentamos desandar. Quizás la copa menstrual en tanto producto no tiene la capacidad ni de abusar de nosotrxs ni de emanciparnxs; pero está en cada une las formas y las marcas que elige para vender o comprar. Y así con todo! Una de las consignas del actual feminismo “vamos cambiando nosotrxs para cambiar el mundo” me resuena particularmente en esta instancia.
Aún nada está dado en materia de derecho y justicia menstrual. Todo está por hacerse, por tramarse, por construirse y la necesidad del registro y el cuidado deberían también ser un valor de intercambio comercial cuando hablamos de algo que va adentro de nuestras vaginas. O no? El terreno es fértil y hay lugar para todxs. Reconocemos la ley de interrupción legal del embarazo para que el aborto sea legal, seguro y gratuito como la urgencia política del presente, y mientras tanto hay debates que nos podemos ir forjando como comunidad. Cómo me siento, cómo nombramos lo que hacemos y lo que nos sucede, cuándo hacemos silencio y a quiénes seguimos y leemos o escuchamos, a quién y bajo qué circunstancias cedemos nuestro poder personal, con quién nos componemos y para crear qué condiciones de vida posibles en esta tierra…. todas esas son preguntas que también podemos, si queremos, hacernos al momento de elegir una copa menstrual.

Desde este microscópico lugar que es Me Luna Argentina fomentamos el uso de la copa menstrual como una alternativa saludable y respetuosa con la energía femenina y el medio ambiente. Proveemos a la comunidad con una copa menstrual de la más alta calidad, garantizando la experiencia a una gestión menstrual consciente, cómoda y sustentable. Y lo hacemos con mucho respeto, aprendiendo en el día a día lo que vamos necesitando, co-creando comunidad con una red de revendedorxs que eligen un proyecto más allá de una marca y eligen acompañar procesos más allá del dinero. Brindamos acompañamiento, capacitación y facilitamos espacios de educación y salud donde difundimos información sensible sobre menstruación, ciclo menstrual-ovulatorio y autonomías diversas, porque creemos que ambos procesos van de la mano! Que primero identificamos el patriarcado interno para después desarmarlo juntxs cada une a su tiempo, en la comunidad de la que nos sentimos parte y que nos aloja. Nuestro objetivo, ser el mayor canal de distribución de copas menstruales en Argentina, acompañando la promoción de políticas públicas sobre menstruación sustentable con perspectiva de género y diversidad. Nuestro sueño, que el estado –o quien pueda- garantice la accesibilidad de la copa a quienes no pueden comprarla, y que todxs lxs cuerpxs menstruantes del país gocen de menstruaciones más saludables y placenteras. Mientras tanto, todes a tra-ba-jar!

 

 

Florencia Carbajal para Me Luna Argentina

 

[1]Impulsados por la organización Economía Femini(s)ta http://economiafeminita.com/cuanto-cuesta-menstruar-cual-es-la-inflacion-de-las-toallitas-y-tampones/