Menstruar es político

#TabooBreaker – Maria Evelia Marmolejo

Seguimos hablando sobre  #taboobreakers y dentro de esta temática elegimos compartirles una efeméride y a una artista como símbolos representativos sobre formas de romper con los tabúes.

 

María Evelia Marmolejo, 11 de marzo—ritual a la menstruación, digno de toda mujer como antecedente del origen de la vida (March 11—ritual in honor of menstruation, worthy of every woman as a precursor to the origin of life), 1981.

 

El 14 de Septiembre se conmemoró el “día latinoamericano de la imagen de la mujer en los medios de comunicación”.

En honor a la emisión del primer programa radial “Viva María” en la Radio Nacional de Brasilia producido y conducido por la periodista Mara Régia Di Perna en Brasil, que se mantuvo al aire durante diez años, desde 1980, teniendo como temática central las problemáticas de género y los derechos de las mujeres, siendo luego clausurado por el gobierno brasileño. La conmemoración de esta fecha designada durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en noviembre de 1990, persigue entre otros, el objetivo de visibilizar a las mujeres en su diversidad cultural, étnica, social y económica, a la vez que denuncia y se opone a la discriminación y a las violencias que sufren las mujeres en los medios de comunicación. 

Se declara el 14 de septiembre en todos los países de Latinoamérica como el día donde se insta a los medios periodísticos y publicitarios a proyectar a través de noticias y comerciales, la imagen de la mujer libre de estereotipos y discriminaciones, haciendo hincapié en mostrarla acorde a los avances conquistados.

Las organizaciones involucradas en la lucha contra la imagen estereotipada de las mujeres en los medios de comunicación, recuerdan que existe una responsabilidad social inherente a la labor de los medios, por parte del Estado, para que eviten contratar anuncios de cualquier tipo, donde se refleje una imagen virtual, no real, de las mujeres de cada país y que atenta contra la dignidad, la historia y los principios; también por parte de los medios de comunicación y publicación, para impulsar aspiraciones genuinas sobre el rol real de las mujeres, y por último, y no menos importante, de quienes consumimos lo producido por estos entes.

 

En 1982, dos años después de que comenzara el primer programa radial “Viva María” en la Radio Nacional de Brasilia, María Evelia Marmolejo, artista de performance feminista radical colombiana nacida en 1958, conocida por debatir temas como la opresión política, el feminismo, el medio ambiente y los problemas socioeconómicos dentro de sus actuaciones, produjo una de sus actuaciones más famosa y controvertida para la época titulada “11 de Marzo” en la Galería San Diego, en Bogotá, Colombia.

 

Como preparación para la performance, tomó preparados herbolarios para ayudar a inducir su menstruación y garantizar que comenzaría el 11 de Marzo. Quiso celebrarlo como una parte natural de la vida en lugar de algo de lo que avergonzarse.

María Evelia Marmolejo 11 de marzo—ritual a la menstruación, digno de toda mujer como antecedente del origen de la vida (March 11—ritual in honor of menstruation, worthy of every woman as a precursor to the origin of life), 1981

 

María Evelia colocó papel en el piso en forma de L y caminó desnuda sobre él para que su sangre cayera a su paso, mientras se escuchaban sonidos de “vergüenza” de fondo (solía utilizar sonidos acompañando a sus performances). La mayoría de su cuerpo estaba cubierto de toallas descartables, y bailaba mientras frotaba su pubis en el papel y las paredes.

Dispuso del espacio con una luz de discoteca, haciendo que la atmósfera de la galería éste caracterizada por una luz intermitente que transformaba el color real del espacio y también el de la sangre a negro. Así con una serie de toallas descartables pegadas en sus brazos, piernas, tórax y pubis, y su cabeza vendada, recorría el espacio de la galería pegándose a las paredes, dejando el rastro de su sangre en las mismas y en el suelo alrededor de su camino.

 

Esta actuación fue una forma de expresar una parte de ella que siempre había sido menospreciada por la sociedad, así como una forma de liberarse y finalmente aceptar las funciones naturales de su cuerpo. Fue visto como un acto rebelde, ya que tomó una parte de la feminidad que tradicionalmente se consideraba una debilidad y un atributo que contribuía a la inferioridad persistente de una mujer y la convirtió en una fortaleza.

Buscó establecer lo femenino como discurso minoritario al ponerlo en la escena pública; y el hecho de haber provocado su menstruación, de haberla forzado y exagerado para que fuera más abundante, apuntaba también a desnaturalizar su ciclo hormonal y sobrepasaba lo femenino de manera transgresora.

 

“Uso mi fluido menstrual, algo único y exclusivo del ser femenino, desnudo y con varias almohadillas pegadas a mi cuerpo, puedo realizar un baile… Con mi pubis que dibujo las manchas y líneas de sangre en la pared y me dejé gotas de sangre menstrual que cae sobre el suelo “ rendimiento: 1981, Galería San Diego, Bogotá Cortesía María Evelia Marmolejo. 

 

En la época en la que María Evelia produce su obra, las toallas descartables eran un producto novedoso hasta ahora saliendo al mercado, la mayoría de las mujeres usaban pequeños trapos o telas de algodón que después debían ser lavados. La cuestión desechable era hasta ahora incipiente en el país. Por lo cual era común ver mujeres en la calle que se “manchaban”. 

Esto empieza a ser más visibles una vez las mujeres salen del espacio de lo privado e ingresan de forma masiva a universidades o a espacios laborales. La sociedad por su parte se encargaba y aún lo hace de sancionar y evidenciar este proceso natural como algo indeseable y antihigiénico. La artista realiza este performance con el interés de sanar la relación que desde muy joven había mantenido con su cuerpo, según lo refiere en entrevista telefónica: “Siempre había sentido vergüenza cuando en la calle alguien se acercaba a decirle algo con respecto a ello, sentía miedo e incomodidad”. En su mismo hogar donde estaban sus 4 hermanos varones, sufría manchar las sábanas, porque debía esconder este hecho, levantarse rápidamente a borrar la evidencia, y todo tras un rastro de vergüenza.  De tal forma la sangre expuesta a un público intencionalmente, que según cuenta en la galería San Diego era mayoritariamente masculino, surte como una especie de terapia a la que la misma artista se sometía voluntariamente en ese proceso de sanación, que inició desde el primer momento cuando empezó a elaborar la idea sobre la performance.

 

Por tanto es claro como el aspecto biográfico empieza a ser muy relevante en el quehacer de la artista, y en donde también puede verse su relación con las artistas feministas de los años setentas que a través de sus obras e intervenciones intentaron sacar a la esfera pública los aspectos marcados por pertenecer al espacio de lo íntimo procesos fisiológicos como la maternidad y fluidos como la menstruación, la leche materna, la saliva, entre otros.

Ahora también argumenta que si bien es un material recurrente en sus obras no tiene el mismo sentido la sangre que surge a partir de la herida auto infringida, que la que es proveniente de la menstruación; pues mientras la primera tiene una connotación violenta, de herida y de dolor, – así la usa en sus performance-  la segunda es pura y tiene cualidades diferentes, propias de la sanación y de la curación.

 

Flor Salotto

Equipo de Comunicación Me Luna Argentina